Bolivia – En un evento que ha hecho vibrar el tablero político, el expresidente Evo Morales ha cerrado filas con sus bases y ha lanzado un mensaje que no admite medias tintas: su sector político está preparando el terreno para un retorno al poder. El exmandatario no solo miró hacia el futuro, sino que lanzó un ataque directo contra Gustavo Ávila, presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE).Duelo de autoridadesMorales rechazó de plano las observaciones del TSE, cuestionando la legitimidad de sus decisiones y defendiendo a capa y espada a su movimiento. Para el exmandatario, las voces del órgano electoral no son más que obstáculos en su camino.¿El inicio de una nueva crisis?Este no es solo un discurso más; es una declaración de guerra política. Al atacar al TSE, Morales pone en tela de juicio el proceso electoral antes de que siquiera empiece. La tensión entre “el movimiento” y las instituciones es total. ¿Está Evo desafiando la democracia o sintiéndose víctima de ella? ¡Las cosas como son! La confrontación está servida y el país ya siente el clima de una batalla política que apenas comienza.







