Bolivia – El país entra en alerta máxima. El sector campesino, tras el cabildo del pasado 11 de abril, ha endurecido su discurso y ha fijado un plazo inamovible: el 26 de abril. El mensaje para el presidente Rodrigo Paz es directo y sin rodeos: o atiende las demandas o se enfrenta a una convulsión social que promete ser histórica.Pliego de exigencias: El punto de quiebreEl pliego es claro y toca fibras sensibles que el Gobierno ha intentado evadir:Economía y Poder: Reducción inmediata de salarios para los parlamentarios.Justicia y Derechos: Abrogación de la Ley 1720.Libertad de tránsito: Retiro total del polémico proyecto anti-bloqueos.¿”Hasta las últimas consecuencias”?Los dirigentes de las provincias han sido contundentes al pedir a la población que tome previsiones. La amenaza de renuncia no es una posibilidad remota, es una exigencia explícita. El clima de conflictividad social ha escalado a niveles que el Ejecutivo no puede ignorar. La advertencia es clara: el país podría paralizarse si la respuesta del Presidente no es satisfactoria antes del plazo fatal.







